Les voy a contar un poco mi
experiencia personal acerca de esta lindísima carrera y profesión, que se
remonta allá lejos por el año 1978, luego de haber terminado el
secundario.
En mi familia ya había dos
escenógrafos, mi hermana y mi cuñado, así que durante mi niñez, estuve muy
conectado con todo lo que estudiaba en ella. Me acuerdo que cada vez que
los veía reunidos en casa haciendo trabajos para la facultad, en especial
maquetas, me decía que cuando fuera grande yo también iba a estudiar eso.
Así fue nomás, pero cuando estaba en 5º año del colegio había decidido que
iba a ser arquitecto. Por esa época, para entrar a la facultad había que
rendir examen de matemática y física, dos materias que nunca fueron mi
fuerte, y la primera vez que las rendí, no aprobé el ingreso. Para no
perder el año, y como también me tiraba la escenografía, decidí anotarme
en la Universidad del Salvador, uno de los pocos lugares en donde se puede
estudiar esta carrera. De ahí también habían egresado mi hermana y mi
cuñado, y tenía buenas referencias. La carrera se dictaba en un teatro que
está ubicado en la calle Junín, entre Av. Santa Fe y Marcelo T. de Alvear,
que muy poca gente conoce, porque pertenece a no se que gremio. Las clases se
dictaban en los palcos, y a veces, en la platea misma. Fueron años de
estar inmerso en un ambiente único, mágico, misterioso. El teatro tenía un
subsuelo en donde estudiábamos la materia “Utilería y Tramoya”,
preparando los objetos que supuestos actores utilizarían en escena:
máscaras, espadas, escudos, vasos y jarras de metal, pintábamos
telones…creo que esa fue una de mis materias preferidas.
Con respecto a las materias que se cursan, les cuento que todas tienen que
ver con la
Historia del
Arte, la Historia del Mueble, la Historia del Traje, la Historia del
Teatro. En una materia llamada Escenotecnia, nos enseñaron a diseñar y
construir las escenografías propiamente dichas,
a dibujar los planos necesarios
para que los carpinteros puedan realizar lo que uno ha diseñado. Se dibuja
mucho y se pinta mucho más. Modelo vivo, figura humana y Diseño de
Indumentaria Teatral tienen mucho de eso. Ambientación para el
drama nos preparó para poder resolver todas las cuestiones referentes
a distintos momentos históricos relacionados con el Arte, ahí aprendimos a
ambientar una escenografía barroca o renacentista, por ejemplo.
Todos los años que cursé (4 en
total), me dieron un enorme bagaje de conocimiento en arte que pocas
carreras pueden brindar. Si bien el campo de aplicación profesional es
escaso, a menos que uno tenga la suerte de entrar a trabajar en el Teatro
Colón o en algún canal de televisión, en donde encontrará trabajo estable
y seguro, recomiendo esta carrera a quienes sientan pasión por lo
artístico y lo estético, ya que encontrarán ahí un canal en donde
expresarse.
Personalmente he trabajado poco
como escenógrafo. Paralelamente al último año de la carrera, comencé a
estudiar Arquitectura, y durante más de 20 años ejercí la profesión.
Arquitecto y Escenógrafo
Eduardo Palma